Fundamentos de la Fe 1

Fundamentos de la Fe 1

Salvos para salvar

Dios nos ha salvado de nuestros pecados no sólo para que seamos salvos, para que salvemos a nuestros familiares y amigos de la condenación eterna  del pecado por medio de la predicación del mensaje de salvación.

OBJETIVO

  • Comprometerse a predicar de Cristo al reconocer que hemos sido salvos para salvar. Especialmente que se comprometa a predicarle a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo.

“Salvos para salvar”

Hace ya un par de años, fuimos al mar con unos amigos. Cuando llegamos a la playa, lo primero que hicimos, aparte de disfrutar el delicioso calor, fue meternos al mar. No estábamos ni cinco metros mar adentro cuando nos sorprendió un alfaque (una corriente de agua que lo arrastra hacia adentro). El único problema, es que yo era el que iba adelante por unos dos metros y aunque a mis amigos los asustó, no los llevó mar adentro. Por el contrario, cuando sentí me encontraba por lo menos a unos 25 metros de la playa. Me dije a mí mismo “ya va a pasar y voy a salir tranquilo”. Empecé a nadar en línea recta hacia la playa pero no avanzaba nada y cuando dejaba de nadar el mar me llevaba más hacia adentro. Gracias a Dios mantuve la calma. Les hice señas a mis amigos que enviaran unas tablas para flotar que tenían, pero hasta la fecha no sé por qué no lo hicieron. Ninguno de ellos llegó con su tabla flotando para auxiliarme. Por un momento pensé, “hasta aquí llegué”. De pronto, dos personas salieron frente a mí y me preguntaron si tenía problemas. Eran dos salvavidas quienes me ayudaron a salir (bueno me dijeron, “cuando lo agarre un alfaque debe salir nadando en diagonal, así que nade”.). Nadé siendo guiado por ellos y llegué cansado y tembloroso a la playa y agradecido con ellos por haberme ayudado a salir. Aunque fui yo quien nadó, fueron ellos quienes me salvaron con sus instrucciones.

Este acontecimiento me hace pensar en una verdad espiritual. Nosotros nos encontrábamos en el mar del pecado prácticamente ahogándonos en los placeres de este mundo, pero alguien nos presentó el mensaje de salvación y recibimos a Cristo Jesús como el Señor y Salvador personal de nuestras vidas. ¿Qué estamos haciendo ahora? Probablemente, al igual que mis amigos ese día, solo estamos viendo como las personas se ahogan en el mundo y mueren sin Dios, cuando nosotros tenemos la respuesta a sus problemas y la salvación para sus vidas. La verdad espiritual que todos debemos comprender es que fuimos salvos no sólo para disfrutar de la salvación y de la bendición de estar con Dios. Fuimos salvos para salvar. Para salvar a nuestros amigos y familiares del pecado pues como dice Romanos 3.23 todos hemos pecado y aunque moralmente seamos buenos, no una sino muchas veces hemos pecado contra Dios y necesitamos salvación. Somos salvos para salvar, porque ese es el anhelo de Dios.

  1. El anhelo de Dios es que todos los seres humanos sean salvos Juan 3:16-17, 2 Pedro 3:9

Dios amó tanto al mundo que envió a su hijo Jesús a morir por nosotros, no para condenar al mundo sino para salvarlo por medio de él y darle vida eterna. La vida eterna es la promesa que recibimos al entregar nuestras vidas a Jesús. Dios no desea que nadie perezca sino que todos se arrepientan de sus pecados.

  1. Dios envió a su hijo Jesús para salvarnos de nuestros pecados Mateo 1:21 19:10, 1 Timoteo 2:4

El mismo nombre de nuestro Señor “Jesús” lleva el propósito de su venida a la tierra. Jesús es la forma griega del nombre hebreo Josué, que significa “el Señor Salva”. El vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, y lo perdido es el hombre sin Dios.

 

¿De qué nos salva Dios?

De nuestros pecados. El pecado lleva en sí condenación. El pecado es todo lo que está en contra de la voluntad de Dios que está expresado en la Biblia. Como vimos anteriormente, todos somos pecadores y si no nos arrepentimos, recibiremos un pago por ello, la muerte eterna (Romanos 6:23 y Romanos 2:5-11).

  1. Somos salvos para salvar Romanos 10:14-1 5, Mateo 28:1 9-20

Cuántos no fuimos evangelizados por un amigo, pero nunca o en el tiempo que llevamos siendo cristianos, no le hemos predicado a otros de Cristo ni le hemos guiado en una oración de arrepentimiento por sus pecados. Como dice el apóstol Pablo en Romanos 10:14-15 ¿Y cómo o irán si no hay quién les predique? Dios nos necesita para que seamos una boca por medio de la que él predique. Recuerde que ha sido salvo para salvar. Ahora se preguntará cómo predico de mi fe. Veamos algunas sugerencias.

  1. Cómo compartir de nuestra fe 1 Timoteo 1:15

Como dijo un gran personaje “Predica en todo tiempo. Cuando sea necesario usa palabras”. La manera más fácil de ganar almas para Cristo es con su ejemplo y compartiendo su testimonio. Lo puede hacer de la siguiente manera:

  1. Comparta lo que fue sin Cristo.
  2. Comparta el momento en que creyó al mensaje de salvación.
  3. Comparta lo que es en Cristo.
  4. Pregúntele a su amigo si desea recibir el perdón de pecados y ese cambio de vida que usted recibió.
  5. Guíe a su amigo en una oración de fe en donde reconoce que es un pecador y a Jesús como el único Señor y Salvador personal de su vida. (Romanos 10:8-13)
  6. Discipúlelo (es el cuidado personal que debe darle al nuevo convertido, comprarle su Biblia, llevarlo semanalmente a la casa de paz, llevarlo a la iglesia, presentarle amigos, enseñarle de la Biblia…).

Aproveche sus relaciones personales actuales y predíqueles a sus amigos y vecinos de lo que Dios ha hecho y está haciendo con usted. Cuando le comenten sobre su cambio aproveche y lléveles a los pies de Cristo. Aproveche además de la casa de paz otras maneras para evangelizar como los ayunos, conferencias, los retiros espirituales y las reuniones congregacionales de la iglesia.

CONCLUSIÓN

  • No tenga temor, no sea tímido el evangelio es poder y cambia vidas. Déjese usar por Dios gane hoy mismo a sus amigos y familiares para Cristo. Como le dijo Pablo a su discípulo Timoteo predica en todo tiempo oportuno. Hemos sido salvos para salvar y traer libertad a toda criatura.

RETO A LA ACCIÓN

  • 1. Comparta su testimonio
  • Cada vez que tenga la oportunidad, comparta lo que Dios ha hecho con sus vecinos y amigos. Busque llevarlos a conocer a Dios y guíelos en una oración de arrepentimiento de pecados y donde piden el regalo de la vida eterna.
  • 2. Lleve a sus amigos a la iglesia
  • Cada vez que pueda invite a un amigo a que le acompañe a uno de nuestros servicios de la congregación. Invitarlo no es decirle que llegue, debemos llegar con ellos juntos a la iglesia. Esto implica que si su amigo acepta ir a la iglesia, usted debe quedar a qué hora pasará por él a su casa para traerlo personalmente. De lo contrario, le dirán que vendrán y nunca irán.
  • 3. Lleve a sus amigos a la casa de bendición
  • De la misma manera invite a sus amigos a la casa de bendición. Invitar no es llamarlos por teléfono, sino que después que han aceptado la invitación decirles que pasarán por ellos a tal hora. De esta manera se sentirán más confiados de asistir.
  • 4. Invite a sus amigos a los desayunos-conferencia
  • Se realizan desayunos-conferencia cada año, págueles el desayuno a sus amigos y como dijimos, invitar es pasar por ellos a su casa y llevarlos a la actividad.Libros de la Biblia a memorizar esta semana:
  • 1. Génesis Éxodo Levítico Números Deuteronomio Josué Jueces Rut

PREGUNTAS

Dios nos ha salvado por dos razones, para que seamos salvos nosotros mismos y para:

¿Cuál es el anhelo de Dios según Juan 3:16k17 y 2 Pedro 3:9?

¿De qué nos salva Dios?

¿Qué significa el nombre “Jesús”?

¿Cómo podemos compartir nuestra fe?